Beneficios vitamina C

El "abc" de la vitamina C

¡Cuántas veces has oído decir que la vitamina C va bien para tus defensas! Su acción sobre el sistema inmunitario, nuestras defensas, es de sobras conocida, pero ¿sabes por qué? Te explicamos el "abc": algunos datos básicos que te ayudarán a entender las acciones de la vitamina C.

A.  Ácido ascórbico. Es el nombre científico de la vitamina C. Se trata de un cristal incoloro e inodoro. Es un sólido que se disuelve en agua, con un sabor ácido. La mayoría de animales, mamíferos incluidos, pueden sintetizarlo, pero los humanos no podemos. Así que tenemos que incorporar este micronutriente esencial a través de la dieta o bien mediante comprimidos de vitamina C.

Acción antioxidante. Una de las propiedades de la vitamina C es su capacidad antioxidante. En nuestro organismo, como resultado de nuestros procesos metabólicos y también como respuesta a factores externos, como la contaminación, tienen lugar reacciones que dan como resultado la presencia de radicales libres, que pueden resultar dañinos para nuestras células. La vitamina C es una sustancia clave, ya que por su capacidad antioxidante interviene neutralizando estas especies reactivas o radicales libres.

B.  Beneficiosa para la salud general del organismo, la vitamina C ayuda a reforzar el sistema inmunitario. Actúa a todos los niveles del sistema inmunitario, favoreciendo la función de los leucocitos, especialmente la de la movilidad de este tipo de células cuando se dirigen al foco de infección y la fagocitosis. La suplementación de Vitamina C durante todo el año reduce la severidad y duración de los síntomas relacionados con el invierno.

Además, la vitamina C es necesaria para la síntesis de colágeno, reforzando la barrera física de la piel, frente a las agresiones y posibles microorganismos. También juega un papel en el metabolismo del hierro, favoreciendo su absorción por el organismo.

C.  Complemento de la dieta. Como hemos comentado, nuestro organismo no es capaz de sintetizar la vitamina C, por lo que es imprescindible que su aporte sea externo, a través de la dieta y de complementos vitamínicos. Los cítricos son la fuente de vitamina C más conocida, pero también los frutos rojos, y algunas verduras y hortalizas contienen un alto valor en vitamina C.

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